Llegamos a este lugar por casualidad porque hacía demasiado calor en Mérida. Es un sitio agradable y tranquilo. Amplio, con suelo de guijarros, piscina, ducha, baño y electricidad. Ideal para explorar Sevilla a tu ritmo o como camping de tránsito. El dueño es muy amable y lo explica todo muy bien. ¡Sin duda volveremos! ¡Gracias! Saludos, Nathalie Muñoz Fernández


