Gabriela Rubio
Hace una semana
★★★★★
¡Volveremos, seguro!
Yolanda es una persona súper trabajadora que transmite el amor por el lugar que ha creado y por los niños y los animales. Este camping tiene magia, está muy bien pensada la disposición de las parcelas, es muy acogedor y está en un entorno maravilloso, enmedio de un denso bosque, junto a una zona de baño preciosa en el Eo, cerca de Taramundi y de varias playas asturianas y lucenses muy bonitas. Yolanda está actualizada y te informa genial de todas las actividades disponibles en la zona para enriquecer tu estancia. Además, la comida en restaurante que gestiona la familia es deliciosa y todas las personas que trabajan en la instalación sin encantadoras y super serviciales. Mi hijo de 6 años y yo nos sentimos felices allí, lo recomendaré y volveré sin dudarlo.
Consejo: si vas con tienda, como yo, gestiona lonas para suelo y carpa o toldo. Llueve con frecuencia, es Asturias. Ah, y como dicen otros usuarios, esto es el campo, no un hotel, no esperes instalaciones impolutas. Aún así, al ser de tierra natural y hierba y no de relleno, es uno de los campings más limpios en los que he estado, porque no hay polvo.
El verano pasado fuimos por primera vez y nos trataron como si fuéramos de la familia. Es un lugar maravilloso y, sobre todo, segurísimo para ir con niños pequeños.
Las instalaciones están pensadas al detalle: la estructura circular hacia el baño es ideal y comodísima para los peques. Además, se lo pasan en grande con las bicis y los pequeños tractores infantiles que tienen para ellos. El entorno es espectacular, justo al lado del río Eo, perfecto para un buen chapuzón.
Pero lo mejor, sin duda, son las mañanas: Yolanda imparte una auténtica clase magistral a los niños sobre cómo ser agricultores y ganaderos. Una experiencia educativa y preciosa que no olvidan. ¡Un camping de 10 al que volveremos seguro!
DAVID PISONERO ANTON
Hace 3 meses
★★★★
Hemos estado 4 días en Semana Santa.
Mi opinión está determinada por mi experiencia, aunque estoy seguro de que si hubiéramos ido en verano le habría dado 5 estrellas. El camping abre para Semana Santa y se nota que no está del todo puesto a punto, de lo cual ya nos habló la dueña que fue encantadora en todo momento. Las parcelas y alrededor necesitan algo más de mantenimiento de jardinería y los servicios tendrían que estar más limpios(muchas telas de araña y algo de suciedad en paredes) y con alguna pequeña revisión de duchas y demás.
Las parcelas son espaciosas, están todas alrededor del edificio sanitario y demás los fregaderos, lo cual nos encantó. Tiene varias actividades para los niños (huerta y animales), y el bar restaurante del camping está genial, con una terraza grande y resguardada.
Si tuviera que volver por la zona no buscaría otro camping ni de coña.
Pilar Sieiro
Hace 11 meses
★★★
Mi experiencia fue buena en general: es un sitio tranquilo, grande y tiene actividades y zonas de esparcimiento. Los baños regular porque falta más limpieza y reponer papel más a menudo (estar pendiente).
La gestión no es óptima. Tuvimos un incidente cuando llegamos de una ruta hacia las 22:30h, nos encontramos que habían ocupado nuestra parcela. A los otros campistas les dijeron mientras no estábamos que estaba libre.
Un error de este tipo es entendible y sobre todo cuando hay ocupación alta y quienes gestionan tienen que estar entre el bar, la casona, el camping etc. pero no es justificable que en primer lugar se le eche la culpa a los otros campistas, que se les diga que la recepción es hasta las 21h (yo no he visto ningún cartel donde lo ponga) y que si había una toalla nuestra y alguna pequeña cosa más (unas chanclas y una pequeña bolsa de basura) dentro de la parcela tenían que haber supuesto que estaba ocupada, cuando el recepcionista le señaló que sólo había dos parcelas posibles libres a elegir: una, que además ya estaba ocupada, y la nuestra (que en ese momento estábamos fuera del camping haciendo una ruta).
Lo lógico sería pedir disculpas en primer lugar porque fue un error de gestión al dar erróneamente una parcela ya ocupada, y no culpar a los otros campistas (venían de un viaje de 7h desde Madrid y con reserva en el camping). Segundo, tener los teléfonos disponibles: llamamos a tres números de teléfono (camping, bar y casona) en varias ocasiones y nadie atendía. Si hay una urgencia en el camping, tiene que haber un responsable atendiendo incidencias. Tuvimos que desplazarnos hasta el bar para dar con alguien. Tercero, ya que fuimos nosotros los que nos movimos a otra parcela (los otros campistas ya habían anclado la tienda) acompañarnos hasta el sitio para ver si estábamos de acuerdo. No despacharnos desde el bar dándonos dos opciones con el camping a oscuras. La parcela nueva no tenía nada de luz y estaba algo inclinada. Tuvimos que poner la furgoneta atravesada en la parcela para nivelarla.