Pasamos un fin de semana genial en este camping, justo lo que buscábamos: un lugar alejado de la ciudad y del bullicio para desconectar por completo. Vimos el sitio, nos llamó la atención y decidimos reservar… ¡y la experiencia superó totalmente nuestras expectativas! La atención del personal es de 10. Se comunican contigo por WhatsApp y responden al momento a cualquier duda o necesidad. Además, te recomiendan rutas y actividades por la zona, lo cual es un gran plus. El camping está en plena montaña, a unos 20 minutos de Les Planes d’Hostoles y a unos 30 minutos de Girona. Es importante ir bien provisto de comida y cosas personales, ya que no hay nada cerca a pie; todo requiere coche. Para supermercado y gasolina, recomendamos el Bonpreu de L’Anglès, a unos 14 minutos. La llegada es muy fácil: solo acceden clientes, hay parking exclusivo (con reserva previa) y puedes acercar el coche hasta la puerta de la cabaña para cargar y descargar. Las cabañas son una auténtica monada, tipo glamping: por fuera de lona con cremallera y por dentro totalmente de madera, súper acogedoras. Nosotros elegimos una con habitación, cocina y salón. Las instalaciones están súper completas: cocina de gas, agua corriente, nevera, lavavajillas, vajilla, cubertería… no echamos nada en falta. Las camas son grandes y muy cómodas, con manta eléctrica (muy recomendable encenderla un rato antes de dormir, sobre todo en épocas como abril). También hay una estufa de gas que calienta muy bien toda la estancia. El baño es amplio, con una ducha grande, y todo estaba muy limpio. No hay televisión, algo que se agradece muchísimo si buscas desconectar y reconectar. Recomendamos llevar libros o juegos de mesa. Teníamos un pequeño porche con asientos para disfrutar del sol y el aire libre. También ofrecen servicio de barbacoa (con reserva previa), mesa de ping-pong y una piscina que, aunque estaba abierta, no usamos por el frío (pero sí aprovechamos la zona de hamacas). Hay cobertura en casi todo el recinto y también wifi. El check-in es a partir de las 15h y el check-out sobre las 10h. Si no hay recepción, te explican todo perfectamente para hacerlo de forma autónoma. En resumen, una experiencia de 10 en un entorno precioso. ¡Sin duda, un lugar para repetir!