Somos una pareja que se alojó en una de las cabañas o bungalows con cama doble durante 6 noches. Nos movimos desde el primer día únicamente a pie. Como tema recurrente entre las distintas opiniones, el equipamiento de la cabañita algo justo, detalles sin sentido, como ventanas con pestillo bloqueado por la propia construcción, grifo del lavabo prácticamente inútil por la disposición, falta de utensilios de cocina, no cuenta con tendederos, cosa que se ha echado en falta, contando con un buen trozo de terreno sin aprovechar en la parte trasera. Atención en recepción muy agradable como se menciona en muchos comentarios, efectivamente tanto Carmen como Loredana y resto del equipo gente amable, dedicada y predispuesta a facilitar las cosas. Desde el primer día sin siquiera mencionar por nuestra parte se nos ofrece la posibilidad de llamar desde recepción un taxi en caso de necesidad, de lo que tomamos buena nota principalmente a la hora de dejar el camping el último día. Y aquí viene el tema que nos dejó un sabor agridulce, precisamente el día de partir. Nos acercamos a recepción para tomar la palabra por la proposición de tomar el taxi ya que íbamos con un buen peso y con la posibilidad inminente de lluvia y tormentas. Cuando estamos consultando a Carmen si era posible pedir que nos recogiera a una hora concreta, un señor tras mostrador que no vimos en ningún momento a lo largo de toda la semana, nos interrumpe papel en mano diciéndonos que para eso se nos da ese folleto el primer día, donde aparecen los números de interés. Llama la atención como alguien que no ha tenido trato alguno con nosotros como clientes, es capaz de cargarse en dos segundos la visión positiva con la que podríamos haber marchado y el buen hacer de sus compañeros/subordinados sin más. No por negar el servicio sino por la actitud seca y sin talante en el único contacto que mantuvimos, se le comentó que en recepción se ofreció esa posibilidad y decidimos usarla, según él decía "las compañeras de recepción se ofrecían a todo", no dejándolas en muy bien lugar. Sin más, aceptamos la proposición del caballero y marchamos a pie por decisión propia.