Juanma Durán
Hace 11 meses
★★★★★
Le pongo cinco estrellas porque no cabe la constelación e Orión entera.
El 30 de junio salí de Huelva (soy de Sevilla) hacia Copenhague, y ya en la bajada paré por casualidad en Iskibi para la noche del jueves al viernes, estancia que prolongué hasta el domingo. En mi travesía me he hospedado en campings de Francia, Alemania, Dinamarca, Países Bajos y Bélgica, además de varios españoles, claro.
Ninguno como el camping Iskibi.
El personal del lugar es profesional en el trabajo y cálido en el trato. Los precios, más económicos imposible. Las instalaciones, limpias y ordenadas. El bar sirve platos abundantes y a buen precio. El entorno es maravilloso: fresco (y ya es agosto), rodeado de hayas y robles, además de que todo el camping está bordeado por un río de aguas frías donde bañarse, y puedes hasta nadar: mido 1'78 y en algunas zonas no hago pie. Algunos de los ratos más felices de mi viaje han sido sentado en una roca del rio solo con la cabeza fuera del agua mientras fumaba.
Aquí terminé de leer la Ilíada y empecé y terminé El Banquete, de Platón; digo esto para que entiendan que es un lugar que se presta a la paz y el sosiego.
Los huéspedes habituales son familias españolas, neerlandesas, belgas y francesas, gente muy tranquila.
Concluyo esto mientras apuro el café antes de irme, y quiero terminar con una prueba real de todo lo que digo. Ayer, por torpeza mía, agoté la batería de mi coche. Se lo comenté a las chicas del bar, y sobre la marcha me solucionarion el problema: al día siguiente, domingo, a las 08:00 de la mañana estaba aquí Juan, tío de la dueña, de quien a simple vista se sabe que es un hombre bueno. Con un derroche de simpatía y buen humor, me puso las pinzas y arrancó mi coche. Pocas veces me han dado un apretón de manos tan cálido y sincero.
Creanme. Quedan pocos sitios como este.