La experiencia ha sido nefasta desde antes de llegar. Teníamos reserva para el fin de semana de El Pilar, y coincidió con la dana Alice. El viernes fue imposible salir de casa por las intensas lluvias en nuestra zona. Llamamos al camping para indicar que no podíamos ir en esas condiciones, y más viajando con un niño de tres años. Se limitaron a repetirnos varias veces que como allí no llovía, no podían hacer absolutamente nada y, además, se negaron incluso a plantearlo a alguien con capacidad de decisión. Por supuesto, no pretendemos que las inclemencias meteorológicas supongan una pérdida para una empresa, pero tratar de buscar opciones en otro fin de semana que no tuvieran el camping lleno o, al menos, mostrar algo de empatía, no habría estado de más.
Como teníamos reservada también la noche del sábado y ese día mejoraron las condiciones, nos animamos a ir. Al llegar, nos dimos cuenta de que nos habían dejado una cabaña para dos personas, cuando la reserva la hicimos para tres. Tras llamar a recepción, nos dijeron que la cama supletoria debería estar en la habitación. Y cierto era, porque a pesar de reservar tres camas, nos dieron una cabaña de una cama de 135 cm y un “colchón” hinchable que resultó nefasto para dormir. Al final, tres personas en una cama de 135 cm.
En cuanto a la cabaña, nada que decir respecto a la limpieza de la zona de cocina y los aseos, todo como se espera. Los juegos de sábanas y toallas muy limpias. Un 10 en este apartado. No obstante, el edredón iba sin funda y tenía restos de pelo de perro, al igual que una manta gruesa, por lo que ambos se quedaron en el mismo armario donde nos recibieron.
Otra punto que nos sorprendió fue que el propio personal del camping incumpliera las normas del establecimiento ya que, llegando al restaurante, que tenía una carpa interior a modo de terraza frente a la piscina, nos encontramos con todo el personal fumando a la entrada del recinto (parte interior). Alguno de ellos se apartó y otros escondieron el cigarro al vernos llegar con el niño. En las propias normas del establecimiento se indica que queda “terminantemente prohibido fumar en todas las zonas comunes y sociales y donde se diga expresamente mediante cartel informativo”.
Por último, y como punto más grave de todo, destacar la poca profesionalidad del personal de reservas. Cuando reservamos en el mes de agosto, por error pagamos más de lo que correspondía por la estancia completa (siendo necesario únicamente el pago del 50%). En todo este tiempo no nos llamaron para decirnos que habíamos pagado de más. Al reclamar la factura de vuelta a casa, nos enteramos del error. Tras plantearlo por teléfono me dijeron que procedían a reembolsarme el dinero pagado de más como acto de buena fe, pero que no tenían obligación de hacerlo puesto que había sido fallo nuestro. Una empresa seria habría llamado al momento de recibir el pago, extrañada por la cantidad que hicimos de transferencia y avisándonos del error. Sin embargo, prefirieron callarse y quedar mal por unos pocos euros. Dice mucho de ellos, desde luego.
Sin duda, teníamos buenas referencias y unas expectativas muy altas, pero estos contratiempos nos han dejado con un sabor de boca muy amargo y sin ninguna gana de repetir a pesar de la belleza del entorno.