Camping muy recomendable para desconectar y disfrutar de unos días tranquilos. Justo al lado pasa un río con patos, un entorno muy bonito y relajante. Está muy cerca del pueblo y se puede ir andando perfectamente. El ambiente es muy familiar porque es un camping pequeño, y precisamente eso es lo que más nos gustó. Las parcelas están delimitadas con arbustos, lo que da bastante privacidad y además viene genial si viajas con perro, porque puedes tenerlo más controlado y tranquilo. Los baños y duchas súper limpios. Llegamos bastante tarde al camping, pero aun así nos facilitaron el check-in en todo momento y fueron muy amables. Nos quedamos con ganas de volver en verano para poder disfrutar de la piscina enorme que hay junto al camping. Sin duda, repetiremos.