La verdad es que hemos estado en la gloria. Es verdad que éramos muy poquitos. Aún no es temporada alta. Y es un camping básico. Tiene lo justo e imprescindible, sin fantasías. Pero a destacar: la mujer del camping nos salvó la vida prestandonos un hornillo de gas porque nos habíamos olvidado el nuestro en casa (se lo trajo de su casa, vaya. Un amor), la zona de acampada es amplia y llena de árboles. También hay algunas mesas de madera dentro de la zona de acampada y tendedero. Hay fuente con agua fresquita en la zona de baños/fregaderos y bloques de congelador dentro de ella para enfriar la sidra jeje. En la zona de la entrada, hay varias mesas de madera con bancos. Varios campistas comimos y cenamos ahí, que se está muy a gustito. De todas formas, en la recepción tienen también mesitas, libros, juegos de mesa y cafetería. Tienen opción de comer o cenar en el bar. Nosotros no lo probamos, pero el café está rico. ¡Ah! Y los baños están de auténtico lujo (creo que los han debido reformar hace poco, porque están nuevos), con plantitas decorativas y todo. En general, experiencia top. Ojalá no se pete mucho en verano, ¡¡porque volveremos seguro!!