Un camping lejos de la civilización en medio de la un bonito entorno. Esto implica largos desplazamientos por caminos irregulares para avituallamientos, todo un lujo para los amantes de la naturaleza. Es un camping bastante de paso, mucha gente que está una noche y continúa su viaje. Respecto a la zona de acampada, no hay mucha sombra (llévate sombrajos), hay dos puntos de luz para todas las parcelas (llévate mucho cable) y un punto de agua, además de los fregaderos. Si le tienes fobia a las avispas, mejor no vayas; no hacen nada, pero hay cientos. La piscina está muy bien, a una temperatura muy agradable. A saber, no hay tienda en el camping (en el pueblo hay una muy pequeñita y básica) y el bar no hace comidas. Las instalaciones, baños y duchas, están muy limpias. El acceso al pantano no es el más cómodo y es difícil encontrar una zona con sombra. Paco, el propietario y omnipresente trabajador, intentará hacer lo posible para que estés a gusto.
PD. si eres un tocapelotas que te gusta tener la música alta y estar dando gritos todo el día, mejor búscate un rave. Y si vas con niños, piensa que no todo el mundo tiene que aguantar sus berridos.