El trato ha sido absolutamente inmejorable, de esos sitios que te hacen sentir como en casa desde el primer momento. Es un camping familiar, pequeño y muy acogedor, donde realmente te integran como si fueras uno más. Se nota el cariño con el que trabajan y la atención al detalle. Nos vamos con muy buen sabor de boca, hasta el punto de que repetiremos sin ninguna duda. Como ejemplo, al marcharnos tuvieron el detalle de ayudarme a enganchar la caravana, algo que dice mucho del tipo de personas que hay detrás. Como pequeño apunte constructivo, los baños estaban limpios, pero quizás podrían intensificar un poco más la limpieza para que estén aún más cuidados, acorde al nivel tan alto del resto del camping. Por lo demás, todo genial. Muy recomendable para quien busque tranquilidad, buen ambiente y un trato cercano de verdad.