Le pongo un 2 porque el señor de la recepción es realmente un buen profesional. Atento y de buen humor siempre y a todas horas.
El bar cierra tarde y hay personajes del pueblo que amenizan tanto el atardecer como la noche.. (léase la ironía).
El bar/restaurante ha empeorado mucho, (ya habíamos estado aquí hace años). Relación calidad/precio justísima y el servicio pésimo.
No soy de los que necesita la alfombra roja para comer, que conste. Pero de verdad… 0 ganas de atenderte. Me ahorro detalles.
La ubicación del camping es buena, (aunque empiezan a haber alternativas ya), pero está siempre petado en los meses de verano. A los que buscamos tranquilidad, ya os aviso, no es vuestro lugar.
Siento mucho tener que poner una reseña negativa, pero la verdad es que sin competencia en los alrededores, lo han dejado perder.
Hemos tenido la suerte de descubrir este camping y, sinceramente, ha sido una experiencia de las que se quedan grabadas.
Venimos desde Barcelona huyendo de los petardos de San Juan, buscando un sitio tranquilo donde poder estar a gusto, y no hemos podido elegir mejor. Ha sido un acierto total. De hecho, nos ha gustado tanto que, si podemos, repetiremos cada San Juan aquí sin dudarlo.
Lo primero que enamora es el entorno: está situado junto a un río precioso, de esos que invitan a parar el tiempo. El sonido del agua corriendo constantemente crea una paz difícil de describir… es naturaleza en estado puro. Ideal para desconectar de verdad, sin ruidos, sin prisas, sin estrés.
El ambiente es increíblemente tranquilo. No es el típico camping masificado ni ruidoso, todo lo contrario: se respira calma, respeto y armonía. Perfecto tanto para ir en pareja como para quienes viajamos con nuestros peludos. Nosotros fuimos con nuestras dos perras y estuvimos súper a gusto, sin ningún problema.
Las parcelas están muy bien cuidadas y el entorno natural está súper bien conservado. Se nota que hay mimo detrás y que cuidan la experiencia de quien viene.
Además, poder pasear al lado del río, sentarte a leer con ese sonido de fondo o simplemente disfrutar del aire limpio… no tiene precio.
También cuenta con restaurante, aunque en nuestro caso lo pillamos cerrado, pero es un plus saber que está ahí.
Por poner un pequeño “pero”, se agradecería que hubiera más zonas de sombra, sobre todo en días de mucho calor.
Aun así, es un lugar al que volveremos sin duda. Totalmente recomendable para quien busque tranquilidad, naturaleza y desconexión de verdad.
Javier Ribes Andres
Hace 1 mes
★★★
Fuimos con la autocarabana. Las parcelas deberían ser un poco mas grandes, mas teniendo en cuenta que no hay separación entre las parcelas. Los servicios están limpios y son suficientes, así como la zona de lavado. Tiene una puerta que da al río para poder mojarse los pies. Pero.... en el mes de julio hay moscas para aburrir al mas paciente.
Los encargados encantadores, te aconpañan hasta la parcela y te explican todo. Además te ofrecen descuentos para Irati. La parcela estaba muy bien, con un cesped que refrescaba, y con baños cada pocos metros. Nos quedamos solo una noche pero la estancia perfecta.