Estuvimos en una parcela grande que prácticamente estaba en la playa, con unas vistas al atardecer precioso. La tierra de la parcela es dura y no se puede clavar la tienda, pero no hizo falta. Los baños estaban limpios, con papel y jabón, y la ducha fué magnífica! Había algunos gatos, pero tampoco tan exagerado como dicen otros comentarios. Nosotros estuvimos sin problemas con nuestro perro (Q no pagó 😊) El servicio fue amable, nos atendió Jorge en la recepción y la verdad q no tengo ninguna queja de nada. La media de edad sería unos 50/60 años y no hubo ruido por la noche. Yo lo recomiendo, al menos en Septiembre 😉