Lo peor, sin duda, es la ubicación de algunos bungalows. A nosotros y a unos amigos nos tocó en la zona más alejada del camping, al otro extremo de las instalaciones. La distancia ya sería incómoda de por sí, pero el verdadero problema es la enorme pendiente que hay. Las subidas son muy pronunciadas y hacen que desplazarse caminando resulte muy pesado, especialmente con calor, niños o si tienes que cargar cualquier cosa. La piscina también queda bastante lejos de determinadas zonas del camping. Aunque disponen de un tren para desplazarse, este tarda en pasar y, además, no te deja justo en la piscina, por lo que igualmente tienes que seguir caminando y subir un tramo considerable. La atención en recepción tampoco fue buena. Cuando llegamos, la señora que nos atendió nos explicó todo con mucha prisa, de forma poco clara y sin mostrar demasiado interés. La sensación fue de falta de atención y de pocas ganas de ayudar. Otro aspecto que nos decepcionó bastante fue el día de salida. Tuvimos que dejar el bungalow a las 10 de la mañana y, además, no nos permitieron permanecer en las instalaciones del camping una vez realizado el check-out. Nos sorprendió mucho porque en otros campings donde hemos estado siempre hemos podido seguir disfrutando de las zonas comunes durante el resto del día tras entregar el alojamiento. Además, el camping no es precisamente barato. De hecho, apenas hubo unos 10 euros de diferencia respecto a un camping de Girona en el que estuve anteriormente y que era espectacular en todos los sentidos. Por eso, la relación calidad-precio no me ha parecido acorde a la experiencia que hemos tenido. En general, la principal pega de este camping es su distribución y el desnivel tan exagerado que tiene. Si te alojas en los bungalows más alejados, cualquier desplazamiento se convierte en un esfuerzo importante debido a las continuas subidas y a las largas distancias dentro del propio recinto. Aspectos positivos Por decir también las cosas buenas, el bungalow estaba muy bien. Lo encontramos limpio, bien cuidado y con un aire acondicionado que funcionaba perfectamente, algo que se agradece mucho en verano. Las camas también eran muy cómodas. La piscina nos gustó bastante. Estaba muy limpia y el agua tenía una temperatura muy agradable, sin estar fría, lo que hizo que la disfrutáramos mucho más. Aun así, y sintiéndolo mucho, no volvería. El precio que hemos pagado no compensa los inconvenientes que hemos tenido, especialmente la ubicación tan alejada de los bungalows y las enormes subidas que hay que hacer constantemente. La experiencia, en conjunto, no ha estado a la altura de lo que esperábamos.

