Una experiencia para olvidar. Este camping es el ejemplo perfecto de cómo cobrar precios desorbitados por servicios que rozan lo tercermundista. Las zonas comunes están en un estado tan lamentable que uno se pregunta si alguna vez han sido limpiadas o mantenidas. Los aseos parecen sacados de una película de terror: moho, olores nauseabundos y duchas descubiertas. El único gesto de mejora ha sido cambiar unos grifos, como si eso compensara el resto del desastre.
La lavadora, única en todo el recinto, lleva más tiempo estropeada que funcionando, así que olvídate de lavar ropa. El control por parte de los propietarios es inexistente: coches circulando a cualquier hora, ruido constante y cero seguridad. No hay supermercado, lo que obliga a desplazarse fuera para lo básico, aunque eso sí, hay un bar-restaurante… mediocre, caro y con atención que deja mucho que desear.
En resumen: una estafa disfrazada de camping. Si valoras tu dinero, tu descanso y tu dignidad, huye. Literalmente.
Situado en medio de un bosque, el camping tiene una ubicación muy buena y es bonito y tranquilo, pero las zonas de ducha y lavabos necesitan una renovación urgente. Están muy descuidados y falta limpieza, aunque nos pudimos dar una ducha caliente. Las parcelas son grandes (viajamos con Camper) y disponen de electricidad y agua, pero nos hubiera gustado encontrar alguna papelera cerca (no hay ni una en todo el camping; solo a la entrada). El bar tampoco invita mucho a entrar y quedarte, falta limpieza y algo de organización, aunque el chico que nos atendió fue muy amable. En general es bastante caro para lo que ofrece y el precio es por persona, no por parcela.