Hemos pasado un fin de semana en Can Elisa Safari Tent y la experiencia ha sido muy satisfactoria. La atención ha sido excelente desde el primer momento. Jasper es cercano, profesional y está pendiente de que todo funcione, sin resultar intrusivo, algo que se valora mucho en este tipo de escapadas. La tienda destaca por su calidad y por lo bien pensada que está. Está distribuida en tres estancias —salón-cocina-comedor, dormitorio y baño— y todo resulta práctico y cómodo. Cuenta con suelo firme y un buen cierre, lo que permite aislarse y estar a gusto en todo momento. La cama es muy confortable, las toallas son de buena calidad y los pequeños detalles están cuidados. Además, el equipamiento técnico (barbacoa, cocina, estufa de pellets) está bien resuelto y es fácil de utilizar. La ducha, aunque no es amplia, resulta cómoda y cumple perfectamente su función. El exterior es, probablemente, uno de sus mayores atractivos. El porche, con mesa de madera y bancos, invita a disfrutar del entorno sin prisas, y la zona de barbacoa con hamacas y mesa es un acierto. Desde allí se tienen unas vistas abiertas muy especiales: se combinan montaña, mar y poblaciones a lo lejos, con Benidorm claramente visible en el horizonte, lo que crea un contraste muy interesante. Los atardeceres y los cambios de luz merecen mención aparte, realmente destacan. Como aspecto mejorable, el jardín podría estar ligeramente más cuidado, aunque no condiciona la experiencia en conjunto. Como recomendación personal, merece la pena llevar prismáticos: tanto de día, para apreciar mejor el paisaje y las aves, como de noche, para disfrutar del cielo. En definitiva, un alojamiento con encanto, bien diseñado y pensado para desconectar con comodidad, sin renunciar a ciertos detalles. Un sitio al que merece la pena volver.


