Solemos venir a este camping varias veces al año y ya creo que, por desgracia, vamos a dejar de venir: un camping, ante todo, tiene que ser un sitio de descanso, donde por la noche puedas descansar. Bueno, pues este camping ya está empezando a descontrolarse por la noche, música a todo volumen, gente hablando alto y riendo de madrugada. La piscina, cuando haces el checkin, te repiten 40 veces las normas, sin embargo luego no hay nadie para controlarlo: gente con neveras en la piscina, latas de cerveza, vasos con cubatas, como si estuvieran en un jacuzzi…. DE VERGÜENZA. Por no decir la cantidad de niños tirándose haciendo piruetas con el riesgo de darse con el bordillo…
Espero que este comentario llegue al responsable, al que le duele el dinero, porque si no ponéis remedio a este descontrol, vais a perder a clientes como nosotros que no os dan problemas y solo quieren pasar unos días en paz en un entorno privilegiado
Alvaro González Toro
Hace 3 meses
★★★★
El camping está bien, servicios limpios, tiene mantenimiento, y la ubicación, en plena naturaleza, es magnífica, en la recepción muy amables. El restaurante lo lleva una famila portuguesa, también está bien. La parte mala:_está al lado de un centro hípico, por lo que hay una zona que huele a caballos, además de las moscas, que supongo que en días de calor debe ser terrible. La mitad de las parcelas están okupadas por caravanas fijas, obviamente en la zona más alejada de los olores. Todos estos fijos dan aspecto de poblado chabolista, afortunadamente había pocos clientes, en su gran mayoría gibraltareños, muy ruidosos, compitiendo a ver quien pone la música más alta, además hasta se lo toman como karaoke, tranquilidad 0, menos mal que por la noche se callan, los niños dejan tiradas las bicicletas y juguetes por medio de las calles, lo que hace que tengas que extremar el cuidado para circular por ellas, hasta me tuve bajar del coche a apartarlos para poder pasar. Hay varias prohibiciones que, por supuesto, se las saltan: como meter perros en el bar o montar en bicicleta por la zona de la terraza. En resumen: Poblado chabolista gibraltareño, escaso de tranquilidad, pero se puede pasar un buen finde en la naturaleza. Buen precio, estuvimos en temporada baja.
Teníamos una reserva y cuando llegamos no tenian ni idea. Reservamos para 6 personas pero comimos individualmente ya que trajeron los platos de cada uno con 20 minutos de diferencia. Lo peor de todo fue que nuestra mesa estaba debajo de un altavoz con la música a toda pastilla,con lo cual no se podia ni hablar,tanto es asi que la camarera no se enteraba de lo que pedíamos. Un lugar para no repetir ni en broma. No se entiende los comentarios de los clientes que dicen que aqui se come bien.. Eso si..es barato,,
Acabamos de llegar de alojarnos en este camping y no volveré a visitarlo. Se ve que tiene los días contados y que pronto cerrará porque las instalaciones y los servicios son precarios. Empezando por la zona de acampada, la cual estaba muy descuidada sin sombra, con agujeros y llena de hojas. Si te descuidabas tenías a un perro o un gato callejero hurgando entre tus cosas. Las instalaciones otro punto negativo ya que el restaurante y el supermercado del camping cerrado, teniendo que ir al pueblo para comprar una simple bolsa de hielo. Las duchas sin agua caliente y con muy poca presión. En relación a la piscina, aunque el agua estaba clara, flotaban bichos y avispas en grandes cantidades, mientras te bañas tienes que tener cuidado con los perros que entran de la calle, ya que se tumban en tus cosas o te quitan la comida. En resumen, no volveré a ir jamás, esta más preparado para alojarte un pinar que ese camping.