Las cabañas estaban muy bien, hemos disfrutado de unos dias de desconexion. Hay que tener en cuenta varias cosas. La aldea esta super alejada de todo y la carretera por la que llegas no esta en buen estado, aunque merece la pena. Las duchas son bastante estrechas, y el servicio de limpieza aunque lo tiene todo bastante limpio, parece estar de mal humor, dejan varios días bolsas de plástico con la ropa de cama en el suelo, en medio de la zona. Por el resto es un paraíso de desconexion. El burro que tienen al lado del parque parking salió corriendo a saludarnos, fue muy gracioso, aunque nos da pena que este ahi solo. El pueblo está super vacío, dimos un paseo y solo habían 3 personas y varios gatos. El WiFi funcionaba a ratos. Estuvimos alojados solos en las cabañas toda la estancia de domingo a martes, fue un punto a favor, ya que están cerca unas de otras.

























