Buscábamos paz y tranquilidad y lo hemos encontrado. Han sido unos días estupendos, donde la calma y el sonido de la naturaleza han sido los mejores aliados.
La cabaña alpina pequeña es una monada, se encuentra ubicada entre los robles, lo que le da un toque mágico.
El sonido de la lluvia dentro de la cabaña, despertar con los primeros rayos de luz de la mañana o el sonido de los grillos en la noche, hacen a este alojamiento diferente y único.
Las instalaciones están nuevas y decoradas meticulosamente. No falta detalle alguno para que tu estancia sea confortable.
Carlos, el anfitrión, es súper amable, atento en todo momento de que no nos faltase de nada.
Están ubicados en una zona preciosa, que ofrece diferentes alternativas al ocio, tanto rutas senderistas como visitas a pueblos con encanto.
Nuestras perras han podido disfrutar también muchísimo del entorno.
Una experiencia totalmente recomendable.
Muchas gracias por unos días inolvidables.
Repetiremos sin duda.
Este sitio nos sorprendió muchísimo. Para empezar la amabilidad del personal fue buenísima, nos explicó todo genial y estuvo atento a absolutamente todo para que estuviésemos cómodos.
Empezaría destacando el lugar, el cuál es impresionante, al igual que todo lo que lo rodea, muy tranquilo.
Las cabañas son impresionantes, muy cómodas, se duerme genial y había calefacción.
El desayuno nos encantó y lo destacaría mucho, estaba todo muy bueno y era muy completo, además, nuevamente, agradecemos al personal por su amabilidad y cercanía.
Los baños, que están el edificio principal (para la cabaña en la que estuvimos, que fue la pequeña) estaban genial, modernos y con todas las cosas necesarias.
Sin duda alguna recomendaría este sitio, el cuál considero ideal para desconectar, disfrutar de un buen desayuno, visitar zonas cercanas como Mogarraz y La Alberca, y por un precio MUY bueno. Sinceramente mis dieces para este sitio, repetiremos seguro.
Gaspar Lázaro Peña
Hace 4 meses
★★★★★
Experiencia de 10. Un lugar impecable que invita a la desconexión, con tranquilidad y total privacidad. Destaca especialmente la hospitalidad de Carlos, siempre atento y ofreciendo máxima flexibilidad tanto en la llegada como en los desayunos.
Ha creado con sus propias manos un espacio verdaderamente maravilloso, ubicado en un entorno inmejorable.
Hicimos una ruta por la zona y estuvimos en la cabaña contenedor, la experiencia fue espectacular. Tiene toda una pared-ventanal junto a la cama con vistas a plena naturaleza. Impresionante.
El desayuno genial, para elegir dulce, salado...pan con tomate y jamón, queso, nueces, fruta, bollo, zumo....Un 10.
Carlos súper atento y amable, te hace sentir muy agusto.
Recomendable 100%