El lugar es idílico. Pero el camping no tanto. El calor dentro de los tipis es peor que vivir en el infierno, y el ventilador que hay dentro echa aire caliente (por si quieres hacerte un baño turco). La piscina es lo mismo que un escupitajo, si se bañan más de 10 personas te sientes como en las piscinas de los chinos donde solo ves cabezas y flotadores. El camping está repleto de gatos, no dejes comida en la mesa o desaparecerá. Para decir algo bueno, las duchas están muy bien y limpias. El supermercado tiene bastante variedad y tienen un “supermercado” de fruta del huerto que tienen allí, bastante bueno. En el restaurante ni se te ocurra pedir el desayuno, la suela de tu zapato es mejor que el pan que sirven para las tostadas. Eso sí, la comida y la cena, espectacular. Todo lo que pidas de fruta u hortalizas son del huerto, y están increíbles.