Acabo de pasar una semana en Stone Pines y ha sido una experiencia chulísima. Para empezar Jake, el dueño, es un amor y un anfitrión de 10. Nos sentimos como en casa desde el primer momento. La ubicación es perfecta si buscas tranquilidad y a solo 10min de la playa en coche. Hay una atmósfera super relajante y las instalaciones son un escándalo. La parte de la piscina y la plataforma del pino, donde se hace yoga, son un lujo que hemos podido disfrutar durante la semana. La cocina comunitaria es muy rural y tiene todo lo que necesitas. Me encantaría volver en un futuro porque ha sido lo más. No sabía muy bien que nos íbamos a encontrar y menudo sorpreson! Gracias por todo Jake!


