Sabor agridulce: me habían recomendado el camping pero está claro que llegamos en un momento donde no estaban 100% operativos. El pequeño supermercado no tenía casi nada, no tuvimos televisión en el bungalow durante los 3 días que estuvimos allí … bueno, pequeños detalles que deslucieron mucho la estancia. El lugar es un sitio tranquilo y los bungalows están bien: no son de extremo lujo pero cumplen la función para una escapada con la familia. Tienen una pista de fútbol/baloncesto para los peques y la playa está a 10 minutos andando (eso de que tiene acceso directo, bueno … más bien indirecto): eso si, prepárate para enfrentarte a una buena cuesta con inclinación superior a un 20º … te lo digo por si vas cargad@ o con problemas articulares. Eso si, la dueña es súper maja y siempre disponible para cualquier tema: se nos había olvidado la sal para hacer la cena y, como en el supermercado estaba cerrado, nos dejó un salero de su propia casa. Quizás volvamos en algún momento para actualizar reseña y para disfrutar de las instalaciones a pleno funcionamiento.