Fuimos en el puente de octubre y ha sido un finde maravilloso. El camping se ubica en un enclave de naturaleza mágico, y más en esta época del año, con los colores del otoño. Fuimos con la furgo y nuestro perro, y como en esta época del año no hay mucha gente, es perfecto para desconectar. Estuvimos muy bien atendid@s por Eli, la dueña del camping, quien fue amable, atenta y cercana con nosotr@s y nuestro perro. En la cafetería pudimos desayunar y cenar, y todas las comidas estaban buenas, eran abundantes y a buen precio. Los baños también estaban limpios.