Nos alojamos en este camping con mucha ilusión, viajando desde Madrid para conocer las Hoces de Cabriel y disfrutar de unos días de descanso. Lamentablemente, la experiencia fue muy negativa. El alojamiento presentaba condiciones inaceptables: la cama estaba rota y hacía ruido, el baño y el inodoro estaban sucios, la ducha estaba rota y el agua se salía por los lados de la pequeña mampara, no había agua caliente para ducharnos, las almohadas eran incómodas y tampoco había jabón para lavarse las manos. Comunicamos estos problemas en recepción de forma educada, esperando una solución. Sin embargo, aunque nos dijeron que lo revisarían, no hubo ninguna respuesta ni interés real en resolver la situación. La sensación fue de total indiferencia ante la incomodidad que estábamos pasando. Además, teníamos una actividad de rafting contratada y desde recepción nos dieron información incorrecta sobre el horario, sin avisarnos previamente del cambio. Esto nos generó un estrés innecesario. Por suerte, el responsable de la excursión mostró más profesionalidad y nos permitió incorporarnos. Es muy decepcionante que se juegue con la ilusión de los clientes, que invierten tiempo y dinero en su descanso, y encontrarse con un alojamiento donde parece no importar la experiencia del huésped. Nuestra intención era relajarnos, pero acabó siendo una estancia incómoda y frustrante.