Solo opino sobre el restaurante y parte de las instalaciones. Párking de tierra, un poco pequeño. Zona infantil de colchonetas elásticas y columpios gratuitos junto al parking es una gran baza si vas con niños. El restaurante no es grande, pero tiene una buena terraza. Fuimos a lo de la ruta del puchero valenciano, lo cierto e que está bueno y la cantidad es correcta, pero no es de los mejores "para mí gusto"... ya se sabe que para gustos, colores. La mesa queda MUY pequeña para 4 personas y no te sientes cómodo, a pesar de que las sillas si lo son; el personal es atento y educado. El acceso desde la carretera al Camping es estrecho, pero el enclave entre campos de naranjos, le da un toque especial.