Estuvimos en una suite del cámping, la experiéncia inmejorable. Ver anochecer a través del gran ventanal de la habitación mientras lees un libro sumergido en el jacuzzi no es una experiència que puedas sentir a menudo Elvira siempre está dispuesta a ayudarte en lo que necesites. En el restaurante puedes reponer fuerzas después de hacer alguna caminata por los alrededores. No te puedes perder las croquetas castellanas o la torrija. El servicio atento. Es la segunda vez que Genís estado y volveremos