Sandra Personal
Hace 5 meses
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Imposible contactar con ellos, hemos llamado varios días a varias horas, marcando a la recepción y el restaurante. Al móvil y al fijo. Hemos enviado un correo electrónico y nada. Solo se me ocurre que pueden estar cerrados por ser fuera de temporada pero sería muy útil que lo indiquen a través de la ficha de Google o anunciándolo en su sitio web. Queríamos alojarnos pero parece ser que no lo vamos a conseguir
Os relato de la forma más simplificada posible el desagradable incidente en el Camping Playa La Arena, en Isla, Cantabria, ocurrido en la noche del pasado viernes 15 de agosto.
Como podéis ver en las fotos, en una de las calles (por desgracia era la que tenía que usar yo para llegar a mi parcela) existe un giro de 90 grados con una especie de peldaño completamente saliente en el giro, invisible de noche y encima con la moldura de cerámica rota para dejar un filo cortante como un cuchillo.
Resultado, en un giro a las 23.30 horas del pasado viernes 15 de agosto: neumático trasero izquierdo de mi coche reventado y factura de 344 euros al tener que cambiar ambos neumáticos traseros, además de llamar a la grúa para traslado a taller en Santander. Y todo ello la noche antes a tener que dejar la parcela libre por fin de vacaciones.
Ya en la mañana del sábado 16 de agosto, al regreso de Santander con los neumáticos traseros nuevos y 344 euros menos en mi bolsillo, propongo, antes de pagar los 265 euros de factura por la estancia de seis días en el camping, una solución amistosa a la gerente del camping, Eva María Argos, que consiste en restar del pago de mi estancia el importe del neumático reventado (no de los dos). Respuesta con tono muy desagradable de la gerente que de ninguna manera acepta mi propuesta de acuerdo ya que soy yo quien ha golpeado con mi coche el bordillo. Yo insisto en que aunque obviamente yo golpeé el bordillo, si el bordillo no hubiera tenido el filo cortante como un cuchillo el neumático no hubiera reventado, con lo cual hay un problema claro de falta de mantenimiento, y me responde que cuando abrió el camping en marzo el bordillo estaba bien y que lo ha roto algún coche antes que el mío.
Viendo las fotos, la ubicación saliente del bordillo, incluso aunque no estuviera roto, es completamente innecesaria, porque ese peldaño es un saliente que no sirve para nada que no sea dificultar la maniobra de giro. Si encima se mantiene con el filo cortante, tal y como está, si yo fuera un taller de neumáticos cercano pagaría una comisión al camping por incremento de negocio en la sustitución de neumáticos.
En fin, una desagradable forma de finalizar las vacaciones, tanto por el incidente en sí como por la todavía más desagradable respuesta de la gerente del camping, que a su tono prepotente hay que añadir que ni siquiera consideró oportuno ofrecerme sus disculpas por la situación creada.
Viendo ahora la respuesta del camping a mi reseña, solamente añadir que no merece la pena entrar en una discusión sobre algo que es indemostrable, como el hecho de que el bordillo estuviera o no en buen estado antes de que se reventara la rueda del coche, o de que quedaran restos después del incidente. Parece evidente que cualquier rueda de cualquier coche hubiera pasado por encima del bordillo si hubiera estado en buen estado en lugar de reventar la rueda, pero cada uno puede pensar lo que considere... las ruedas de los coches no revientan al pasar por encima de un bordillo a no ser que el bordillo tenga un filo cortante...
Obviamente, fui a hablar con la gerente del camping al regreso de Santander porque mi prioridad era sustituir el neumático ya que ese mismo día salía de viaje. Y sí que propuse algún tipo de compensación descontando de la factura algún importe, pero en ningún caso pretendía que me pagaran ambos neumáticos. En ningún momento la gerente, de profesión maleducada, dio ninguna muestra de aplicar ningún tipo de compensación económica, ni grande ni pequeña.
Más allá de argumentos a favor y en contra, el hecho de que a posteriori lamenten el incidente y entiendan mi malestar ya es un avance gigantesco frente a la actitud prepotente y chulesca de la gerente en el momento de plantear el problema in situ. Una actitud en aquel momento impropia de alguien que gestiona un negocio turístico de cara al público cuando un cliente ha tenido algún problema, sea del tipo que sea.