Fuimos a tomar algo de primeras y terminamos volviendo casi todas las noches. El bar está genial, tiene muy buen ambiente y la comida rica y a buen precio, pero lo que de verdad marca la diferencia es el trato. Mención especial para Rafa, el camarero. Qué tío más majo y más atento, de verdad. Desde el primer día nos trató como si nos conociera de toda la vida, súper simpático, rápido y pendiente de que no nos faltara de nada aunque el sitio estuviera hasta arriba. Da gusto cruzarse con gente así trabajando. Si paráis por el camping, id a tomaros algo que merece mucho la pena. ¡Un 10!