Es un camping totalmente familiar, con todas las ventajas e inconvenientes que puede conllevar, con sus propias normas que permite que los huéspedes fijos estén muy cómodos. Para los que van de paso quizás no sea de lo mejor, pero cuenta con todo lo necesario para pasar una estancia agradable y tranquila. El trato del resto de usuarios es excepcional, ya que te brindan cualquier tipo de ayuda que necesites. Matías es el dueño y aunque cuando llegamos la recepción estaba cerrada, por teléfono nos permitió entrar para asentarnos en la zona de acampada libre sin necesidad de hacer check-in hasta el día siguiente. Esto hay que apremiarlo, ya que veníamos rebotados de otros que estaban llenos y él nos solucionó el problema sin conocernos de nada.