Hemos ido en otoño y la experiencia ha sido agradable. Aunque no había mucha gente, se estaba muy a gusto y el ambiente era tranquilo. El bar estaba cerrado, pero en recepción hay una pequeña tienda con lo necesario, y la chica que nos atendió fue un encanto.
Las duchas, perfectas: limpias, amplias y con las estufas encendidas, así que no pasamos nada de frío. La zona para furgonetas está muy bien cuidada, con agua y luz en la parcela. Todo en general muy limpio y bien mantenido.
Pagamos 21 € por una noche (dos adultos, una furgo y un perro) y nos pareció un precio muy justo para lo bien que estuvimos. Sin duda, un sitio muy recomendable para descansar y disfrutar de la tranquilidad. 🌿🚐🐾
Nos quedamos una noche. A los baños les faltaba un poco de limpieza, el agua de la ducha salía bien caliente pero hacía un poco de frío, no tenían los radiadores encendidos. Las parcelas están bastante desniveladas. No teníamos agua en las parcelas, estaba congelada, no nos avisaron al entrar y no nos dieron alternativas. Pagamos 22€ por dos personas y una furgo, bien de precio. Lo mejor su ubicación.
Las parcelas están tan desniveladas que no sabes en que orientación meter la tienda de campaña.
Los baños solo se han limpiado una vez en mas de una semana, apestaban..
Si que es verdad que faltan papeleras contenedores..
El precio bien.
Cerca del pueblo
Lo peor fue el servicio...en recepción preferí no volver a preguntar nada y en el bar nos veían y no nos atendían..al rato nos preguntaron si queríamos algo ¿Obvio no? Sino no estaríamos allí...
Los cafés se sirven bastante fríos
Servicio de lavandería muy cutre..te entregan la ropa mojada ya que no dejan utilizar sus secadoras..es una zona en la que llueve y no tienes como secar la ropa, tuvimos que ir a Jaca (a 30 minutos en coche)
Hay mejores campings en la zona.
Al final preferimos ir al bar del camping del Valle de Ansó, el hombre nos atendió super bien, se nota cuando alguien disfruta haciendo su trabajo, no tuvimos problema con la perrita y volveremos allí la próxima vez.