Buena experiencia en el camping. Fueron muy amables ya atentos. Buena relación calidad/precio. No reservan, así que hay que ir a probar suerte. Tampoco te asignan una parcela, así que si quieres mantenerla tienes que dejar mesas, sillas o cualquier elemento para que otros no ocupen tu plaza cuando sales del camping. Está a las afueras de Plasencia, no demasiado accesible de la ciudad, aunque se puede ir andando o en bici por un bonito paseo junto al río (son unos 3km, unos 40 minutos andando) pero no hay luz en el camino cuando oscurece. Tienen bar, restaurante muy animado con tapas y menú por 16 euros con comida tradicional extremeña. Permiten animales y hay muchísimos perros y aunque la mayoría de gente es cívica, había algunos perros sueltos y claro muchos ladridos. Cuando fuimos nosotros estaba muy lleno, masificado y bastante ruidoso de gente con música alta, hablando en voz muy alta, pero a medianoche todo era silencio. El baño estaba limpio, con papel, zona de lavado de ropa y utiles de cocina. Lo que menos me gustó era la imposibilidad de regular la temperatura en la duchs. Salía o ardiendo o helada. En todas las duchas de hombres y mujeres.


