Cristina navas Pérez
Hace 1 mes
★★★★★
Una experiencia de 10. Es un camping pequeño, muy tranquilo y perfectamente cuidado. La limpieza es extraordinaria en todas las instalaciones, algo que se agradece muchísimo.
Se puede descansar de verdad, ya que el ambiente es muy relajado y silencioso. El restaurante nos encantó: la comida está buenísima, con productos de calidad y un servicio excelente.
Lo mejor de todo es el personal. Son personas amables, cercanas, profesionales y siempre dispuestas a ayudar con una sonrisa, haciendo que te sientas como en casa desde el primer momento.
Sin duda, es un lugar al que volveremos y que recomendamos al 100 % a cualquiera que busque tranquilidad, limpieza, buen ambiente y una atención excepcional.
Fuimos a pasar unos días, pero tuvimos que acortar la estancia, no habíamos ido nunca, somos campistas y ya sabes que las reseñas no son del todo fiables, pruebas, tampoco este es mi nombre.
Cuando pagas en un camping, entre otros servicios, está el del descanso, porque tampoco es un camping barato, en el que digas mira, por poco dinero duermo entre vallas.
Aquí no descansas, hay unas caravanas de larga estancia, parcelas 74 a la 80 y algo, con chavalería que estuvieron de juerga hasta pasadas las 4 de la mañana, borrachos, porque lo decían, estaban en plan tocar las narices, solo se oía llamar a una tal Noa y a un tal Álvaro, no sé más nombres, por si quieren hacer algo al respecto. La matrícula de una caravana terminaba en GVF y el coche aparcado LKZ.
El teléfono del camping está desconectado, no hay nadie de guardia, lo normal es que se preocupen del bienestar de sus clientes, pero pasan olímpicamente.
Ya había leído comentarios de que hacen caso omiso a los campistas temporales, los de larga estancia tienen prioridad.
Estaba ya demasiado cansado como para enfrentarme a los borrachos, porque todos sabemos cómo acaba y menos aún para llamar a la guardia civil, estar despierto hasta que lleguen, si es que llegan.
Te pones tapones en los oídos y no vuelves jamás.
Saber llevar bien un negocio, no es llevarlo cuando todo va bien, es preocuparse, molestarse inmiscuirse, todos deberían tener los mismos derechos.
Es una pena la verdad, porque es un camping alejado, perdido de cualquier carretera transitada, no debería haber ningún ruido.
La ubicación es perfecta, la lado del río con actividades para hacer. Pero las instalaciones son justas, para no ser temporada alta y no haber nadie, nos hemos duchado dos personas a la vez con un hilo de agua caliente (muy poca presión) no me puedo imaginar cuando haya mucha más gente. En resumen precio/instalaciones, no ha parecido caro.