El Paladar de Carola
Hace 2 meses
★★★★★
Y no pudo ser en flor... Fue cuando, aún predominando el verde, los árboles empezaban ya a teñirse de rojo. Aún así, ¡el entorno es tan único!... De esos paisajes que te invitan a quedarte y perderte.
En el corazón del Valle del Jerte. El Torno, Cáceres, te invita a dormir (y vivir) entre cerezos (y entre estrellas), a 800 metros de altitud, donde nadie te puede encontrar. En un chozo encantador, con el romanticismo a flor (este sí) de piel, jacuzzi al aire libre bajo un cielo despejado… Refugiarse en el silencio y olvidarse de casi todo. Y disfrutar y sentir. En el Mirador del Valle. Más de media vida juntas bien lo merecía.
Chozo 1
Alojamiento en chozas de lujo, únicas y cuidadas hasta el mínimo detalle. El propietario es muy atento y contratamos una ruta con él en buggy que fue la guinda del pastel. Una experiencia maravillosa para sorprender a tu pareja 100% recomendable. Repetiremos seguro!!!
Alma de Deus Bautista
Hace 1 mes
★★★★★
El entorno es maravilloso y le ponen mucho esmero a todo lo que hacen, la habitación está muy limpia muy ordenada con muchos detalles y el desayuno es brutal. Os recomiendo hacer algún Tour en Boogie, ya que te hace comprender el entorno del valle y es una experiencia única. Daniel ha sido muy atento y amable y ha estado siempre muy pendiente de nosotros. Esperamos volver pronto
Samy Haggag Iglesias
Hace 3 meses
★★★★★
Llegar a El Regajo es desconectar de golpe. Los chozos están situados en lo alto, con unas vistas al Valle del Jerte que parecen sacadas de un cuadro: por el día impresionan y, al anochecer, el cielo estrellado pone el broche perfecto.
El alojamiento está cuidado hasta el último detalle. El chozo es amplio, muy acogedor y con todo lo necesario para sentirte como en casa, pero con ese punto especial que lo convierte en una experiencia única. El jacuzzi privado al atardecer, con una copa en la mano y el valle a tus pies, es algo que cualquiera debería vivir al menos una vez.
Mención aparte para Daniel, el anfitrión: cercano, atento y pendiente de todo desde el primer mensaje, sin resultar invasivo. Ese equilibrio se nota y se agradece. El desayuno, con productos locales y personalizado según tus preferencias, fue otro de los grandes aciertos de la estancia.
Si buscas tranquilidad real, intimidad y un entorno natural privilegiado para desconectar en pareja, este es el sitio. Nos vamos con la sensación de querer volver pronto. 100% recomendable.