Es una preciosidad de camping. De los pocos, por no decir el único de Valencia, que está en armonía con la naturaleza. Con parcelas separadas por setos, luz y fuente cerca, tiendas tipi ambientadas por dentro muy agradable, al igual que las cabañas, y mucha vegetación en las parcelas, que son grandes. Agradecí muchísimo que no hayan montado las estructuras metálicas con plasticos verdes afeando cada rincón del camping como pasa en la mayoría de campings de Valencia (y no en campings de Cataluña, por ejemplo). Christopher, el dueño, es muy amable. La terraza del bar también tiene un toque diferente. El pueblito es pequeño y con encanto, se ve desde el camping en algunas zonas.