Mi experiencia en Valencia Camper Park fue muy negativa y, sinceramente, no lo recomendaría. Para empezar, el check-in fue desesperante: más de 20 minutos de espera con solo dos personas delante. El proceso es increíblemente lento y transmite una sensación de desorganización total desde el primer momento. Después de un viaje, lo último que esperas es perder tanto tiempo en algo tan básico, además el personal de recepción no era especialmente simpático. Después, en el bar, la situación fue aún peor. Me acerqué para pedir algo de comer mientras terminaba una bebida con electrolitos que llevaba conmigo, algo bastante normal si vienes de ruta. La camarera, de muy malas maneras, me dijo que no podía estar allí con esa bebida y que me fuera. Le expliqué tranquilamente que me la terminaba mientras pedía algo, pero su reacción fue quedarse parada, sin dar solución ni mostrar un mínimo de empatía o educación. Fue una escena incómoda y completamente fuera de lugar. Por si fuera poco, al llegar a la parcela me encontré con otro problema absurdo: el enchufe estaba detrás de unos matorrales. Para poder conectarme tuve que meterme entre ellos, con lo incómodo que resulta, y terminé arañándome todo el brazo. No tiene ningún sentido que algo tan básico esté así de mal ubicado y descuidado. Los baños, además, estaban siempre sucios y llenos de moscas del drenaje (Psychodidae), algo totalmente inaceptable en unas instalaciones de este tipo. También quiero destacar un punto muy serio: el baño para personas con movilidad reducida estaba cerrado y dependía de una llave. Este tipo de gestión puede suponer una barrera de accesibilidad y, en ciertos casos, vulnerar derechos si dificulta el uso en condiciones normales, y recepción cierra, ¿saben que una persona con movilidad reducida lo puede tener que utilizar por en horario que la recepción está cerrada? Y añadir que tuve una emergencia, ya que sufro dolor crónico, tras llamadas mías y de personas rogando que esperaran para cerrar las puertas 5 minutos, ya que llegaba a las 22.05h del médico, se NEGARON, es denota una falta de HUMANIDAD que no he visto en ningún otro camping, una emergencia médica y como si oyeran llover, no tengo palabras para describir cómo me hicieron sentir. Y todo esto pagando 20€ por noche. Sinceramente, el precio del camping, teniendo en cuenta el estado de las instalaciones y el servicio, es un auténtico robo. En resumen, mala organización, mal trato, instalaciones descuidadas, problemas de higiene y una accesibilidad cuestionable. Hay opciones mucho mejores. No volveré.