Hemos pasado una experiencia absolutamente maravillosa en Iratiko Kabiak. Desde el primer momento nos hicieron sentir como en casa, con un trato cercano, amable y lleno de detalles. Para mí, además, ha sido algo muy especial, porque era una ilusión que tenía desde pequeña: dormir en una cabaña en un árbol. Y poder cumplir ese sueño junto a mi hija lo ha hecho todavía más mágico y emocionante. El entorno es simplemente espectacular, rodeado de naturaleza y con una tranquilidad que invita a desconectar por completo. La cabaña es preciosa, cuidada al mínimo detalle y con un encanto especial que la hace única. La cena fue todo un acierto: disfrutamos de unas pizzas de masa madre casera que estaban deliciosas. Y el desayuno… ¡inolvidable! Nos lo llevaron en tirolina, un detalle original y mágico que hizo la experiencia aún más especial. Además, estaba todo riquísimo y preparado con mucho cariño. Sin duda, un lugar al que volveríamos una y mil veces. Gracias por hacernos sentir tan bien y por crear una experiencia tan bonita. "Eskerrik asko eta beti arte"

























