Este fin de semana hemos vuelto al camping El Canto de la Gallina. Lo conocíamos de hace años, pero esta vez ha sido diferente: hemos ido con los niños, con mi marido y con una gran amiga y su hijo. El camping ha cambiado mucho desde la última vez que estuvimos, pero lo que no ha cambiado es la capacidad de regalarnos momentos inolvidables. Gran parte de la culpa de esta estancia maravillosa la tiene Jorge, el animador del camping. ¿Qué decir de ti, Jorge? Si no existieras, habría que inventarte. Eres capaz de hacer magia con los niños, de todas las edades, y te los metes en el bolsillo en cuestión de segundos. El mío, que aún no tiene cuatro años, ha pintado contigo, ha jugado con plastilina —¡cuando en Madrid ni siquiera la quiere tocar!— y ha disfrutado como nunca. Eres una persona increíble, con un corazón tan grande que no te cabe en el pecho. Ojalá sigas muchos años en este camping y podamos reencontrarnos contigo en cada escapada o en las vacaciones. Además, nos llevamos no solo recuerdos preciosos, sino también un montón de juguetes comprados con una buena causa. Los niños felices, nosotros encantados de haber colaborado y, sobre todo, agradecidos por tu trabajo, tu ilusión y tu buena fe. De verdad, Jorge: gracias por todo. No hay palabras suficientes para expresar lo que haces por los peques y por las familias